Desde hace años estamos hablando del Internet de las cosas, pero hay pocas soluciones revolucionarias en este campo. Un grupo de jóvenes programadores desarrolló IOTA, una criptomoneda diseñada específicamente para IoT, por lo tanto, más rápida y más confiable que los sistemas actuales, como Bitcoin y Ethereum. En la base está el modelo Tangle, una tecnología completamente nueva y un poco diferente al famoso Blockchain.

¿Por qué IOTA es diferente a otras criptomonedas?

Bitcoin y otras criptomonedas han dado a conocer la cadena de bloques reconocida principalmente como una tecnología de pago. De hecho, Blockchain no se diseñó originalmente para el procesamiento de pagos y se puede aplicar en muchas otras áreas: Blockchain asegura la verificación de transacciones en sistemas descentralizados y un sistema seguro y autónomo de transferencia e intercambio de datos entre máquinas y personas. IOTA funciona de manera muy parecida, pero hace que el sistema sea escalable, más rápido y aún más seguro. Al igual que con Bitcoin y otras criptomonedas, las transacciones de IOTA se realizan independientemente de una institución.
IOTA cumple con los requisitos del escenario futurista, en el que no solo los bancos, sino también todo tipo de máquinas se convertirán en parte del sistema de transacción, interactuando con el entorno a través de la conexión a Internet. El Internet de las cosas se hace realidad con IOTA: lo más seguro es que los automóviles apagarán el combustible y los refrigeradores no solo ordenarán la cena sino que también pagarán la cuenta del mercado. En otras palabras, la intervención humana será cada vez menor. La seguridad de la transferencia de datos o dinero está garantizada por un principio democrático: varias transacciones solo se llevan a cabo si son confirmadas por sus respectivos usuarios. En cambio con Blockchain, las transacciones se confirman bloque por bloque a través de la llamada minería. Es aquí donde Bitcoin e IOTA toman dos caminos diferentes.

Blockchain vs Tangle

El principio detrás de la tecnología Blockchain es ahora conocido por muchos: el sistema se mueve por los “mineros”- aquellos que respaldan la red de criptomoneda y que obtienen una recompensa a cambio de su trabajo- y por los usuarios que realizan las transacciones. Los mineros garantizan un enorme poder de cómputo a través de algoritmos complejos, lo que hace posible las transacciones encriptadas en bloques individuales. Cada transacción genera otros Bitcoins y verifica los pagos en el sistema. Los bloques unidos representan a Blockchain, una tecnología descentralizada que solo depende de sus usuarios y de una conexión a Internet. Sin embargo, recientemente ha surgido un problema: las transacciones de Blockchain toman bastante tiempo. De hecho, un usuario puede hacer solo unas pocas transacciones a la vez y después suele presentarse una retención en cada transacción. A diferencia de Bitcoin y otras criptomonedas, IOTA no usa Blockchain, sino una estructura de datos llamada Tangle. Si se representa gráficamente, la red de transacciones a través de Tangle parece mucho más caótica que la cadena de bloques. Detrás de esta red densa se esconde un principio bastante ingenioso que en el futuro facilitará la comunicación dentro del IoT.

En el modelo de Tangle, el envío de una transacción confirma otras dos transacciones del mismo entorno. Tangle, el cual traduce a “enredo” de su versión en inglés, es principalmente regional. Por lo tanto, no todas las transacciones se tienen que verificar y el “proceso de minería” no es absolutamente necesario como lo es con Blockchain. La escalabilidad es la verdadera innovación de IOTA puesto que teóricamente es posible confirmar un número infinito de transacciones una después de la otra, el sistema es infinitamente escalable. Debido a esta característica, la nueva tecnología es particularmente interesante especialmente en las infraestructuras complejas de la revolución industrial 4.0.

La criptomoneda que nació de un grupo de jóvenes informáticos

La idea nació entre pequeños foros de hackers de un círculo de jóvenes talentos de TI. Una de las mentes detrás de la moneda diseñada para el IoT es Dominik Schiener, un joven alemán, de 22 años. A la edad de 14 años, pudo violar el código del famoso juego de disparos Call of Duty, posicionándose en primer lugar en el ranking de videojuegos. De ahí la idea de ofrecer mejores posiciones en los rankings y armas para el juego a 50 euros. Luego invirtió este dinero para dar los primeros pasos como emprendedor. En 2015, a través del foro, entró en contacto con otros tres jóvenes fascinados por las criptomonedas. Estos individuos compartían la idea de que las personas deberían tener la opción de un sistema de pago descentralizado para realizar transacciones en línea, como ya habían pensado los pioneros del registro distribuido o la tecnología de contabilidad distribuida (DLT). Así es como IOTA entró en la fase beta en el verano de 2016. La fundación IOTA está registrada en Alemania como una corporación sin fines de lucro.

IOTA: ¿la moneda del futuro para el IoT?

El potencial de la tecnología IOTA ha sido adoptado por grandes compañías tecnológicas como Microsoft y Cisco. Por ejemplo, Robert Bosch Venture Capital ha invertido en IOTA y colabora con la fundación en soluciones industriales. En ese momento, el valor de IOTA se estima en alrededor de dos billones de euros. El equipo de IOTA continúa trabajando en su proyecto, pero al igual que con todas las tecnologías jóvenes, todavía se presentan algunas fallas. Sin embargo, la inversión de las grandes compañías ayudará a que este proyecto se dispare con más velocidad y a hacer que obtenga una mayor aceptación, a nivel global, en un futuro no muy lejano.

Simone Catania

Editor y traductor. A la conquista del mundo desde el ’88. Nacido y criado a los pies del Etna. El apellido no miente.

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